El auditórium Príncipe de Asturias de Torremolinos se encontraba lleno hasta la bandera. Un representante por equipo fue recogiendo el trofeo que acreditaba su puesto en la clasificación. El acto finalizó con la entrega del trofeo Juego Limpio y del Valores Humanos.

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El primero fue concedido a Manuel Bertomeu, jugador de Alberto Durero (SE) de futsal masculino. Nunca se había visto en la historia de este evento ponerse el auditorio en pie de manera unánime. Esto lo consiguió Manuel, conocido como ‘Manolito’, quien en cinco días “ha cosechado la admiración y ha recibido el cariño de su equipo, del resto de los equipos, de los árbitros y de los organizadores” destacaba Javier Esteban, director del torneo y presentador de la entrega de premios. Todo ello a pesar de la dificultad que conlleva conseguirlo, siendo un jugador, que se pone a 180 pulsaciones y que practica un deporte de contacto, en el que es más fácil que se produzcan enfrentamientos por su propia naturaleza.

El premio a los Valores Humanos, otorgado a un colectivo, fue a recaer en los chicos del equipo de futsal masculino Claret “B” (M) por su capacidad de integración, por su actitud en los momentos difíciles y, en general, por su saber hacer en general, tanto dentro como fuera de la cancha.